Durante los meses de verano, por
diferentes razones, solemos aprovechar más el tiempo y disfrutamos la
ciudad. Entre otras cosas, nos encanta irnos
a un Spa a darnos un buen masaje. Es, digamos, nuestro capricho veraniego. Esta
vez nos ha tocado ir al Waldorf Astoria de La Palmera, que abrió sus puertas el pasado Diciembre.
El masaje en sí no estuvo mal pero encontré las instalaciones bastante pobres.
Sobre todo teniendo en cuenta otros Spas en hoteles de cinco estrellas y los estándares
de Dubai. En los vestuarios no había prácticamente nada: ni peine, ni cepillo,
ni bastoncillos para limpiarse los oídos, ni gorro de ducha, nada. Por no
haber, no había ni alfombrillas en el suelo al salir de la ducha. Tampoco pude
encontrar, por mucho que busqué, una bolsa de plástico donde meter el bañador mojado.
Así que en vestuarios tienen un suspenso como la catedral de Burgos.
El resto de las instalaciones no están
mal. Tienen jacuzzi, sauna, sala de vapor, una fuente de hielo y, lo que más me
gusto, unas camas con colchones de agua. Nunca me había tumbado en una y, la
verdad, son cómodas para 5 minutos; yo no aguanté más.
Una vez terminado el masaje, la
terapista me llevó a la sala de relajación. Otro rollo porque no había ni un
libro, revista o periódico que leer. Y yo, la verdad, me canso de estar sola conmigo
misma tanto tiempo; que ya llevaba dos horas.
Otra cosa que eché de menos fue
la variedad de tés que tienen normalmente en otros Spas. A mí, personalmente,
me encanta el de jengibre con miel. Pues aquí solo tienen uno, que por cierto
estaba frío, y sin ningún acompañamiento. Ni un dátil, o una pastita, nada.
Será que en Dubai ya estamos muy
mal acostumbrados a los altos estándares de otros hoteles y Spas. Pero a
nosotros, desde luego, no nos ha gustado éste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario